sábado, 28 de noviembre de 2009

La crisis cultural en tiempos de Macri





















A dos años de la gestión del Jefe de Gobierno de la Ciudad, los espacios de arte reclaman por sus derechos básicos.

Diferentes centros barriales denunciaron que el gobierno porteño lleva adelante una política de mercancía, precarización de salarios y cierre de los espacios artísticos y que da mayor relevancia a los megafestivales, cuyo enfoque se destina al marketing y al negocio de lo más visible de la cultura.


El conflicto gira alrededor de la difusión que se da a los grandes eventos, a diferencia de los espectáculos culturales, que tienen menos prestigio en esta política dirigida al turismo y a la clase media que implementó el Ministro de Cultura Hernán Lombardi, con el objetivo de mostrar a la gran Buenos Aires al exterior.

Si bien, para el funcionario, el área en la que trabaja es “un eje para la construcción de la ciudadanía y una herramienta para la inclusión social”, niega la actual situación (ver entrevista). Sin embargo, los docentes del Programa Cultura en Barrios, creado en el año 1983 con el objetivo de acercar a los vecinos a distintos lenguajes artísticos, a través de talleres de teatro; circo, danza, folklore, fotografía y murga, piden respuestas por el ajuste que se realizó a sus sueldos y por el recorte de los cursos.

“Con el programa tuvimos una reorganización que permitió que hoy tengamos 40 mil alumnos en vez de 20 mil. Esto implicó cambio de opiniones pero siempre está el diálogo como creación de formas de convivencia”, expuso de manera enérgica el funcionario Lombardi.

Distinta es la opinión de Daniel Conte, que trabaja en el programa desde 1996 y forma parte de la Asociación de los Trabajadores de los Centros Culturales Barriales. “El total de talleres siempre fue de 1200. Cuando este gobierno asumió recortaron cursos y dijeron que nunca hubo esa cantidad, entonces dejaron 600 y con esos números ya hablaban de que había más inscripción. Siempre manejó una cifra mentirosa, la dibujaba ellos”, aseguró el docente. Además indicó que, en los 37 centros culturales de la ciudad, hay más de 500 educadores que “están en una instancia de contratos temporarios y 60 profesores que en lo que va del año todavía no cobraron”.

Pero este no es el único problema, el otro se centra en que los dirigentes que llevan adelante el plan de barrios, no cuentan con la capacitación suficiente. “El coordinador general es un licenciado en Ciencias Políticas, hay un abogado y un martillero público. Estas personas tienen muy poca formación tanto en lo técnico como en lo pedagógico, y nadie los eligió, los pusieron con la mano”, denunció Daniel.

Para el Director del Mercado de Artesanías de la Secretaría de Cultura de La Nación y antropólogo de la UBA, Pablo Bonaparte, una cultura elitista “se dirige a un grupo social determinado y favorece a unos pocos”. Esta definición parece ajustarse cada vez más a la gestión que lleva adelante el Ministro Lombardi, que destinó gran parte del presupuesto de este año al Festival Internacional de Tango y a la mega fiesta del Bicentenario con la reapertura de Teatro Colón que se realizará el próximo 25 de mayo.

Mientras la situación de algunos lugares artísticos de la ciudad empeora, como es el caso del Centro Cultural del Sur, que reclama la reapertura de su auditorio, clausurado por el gobierno a causa de problemas de infraestructura, con las consiguientes reducciones de talleres y suspensión de espectáculos.

“La primera etapa sería hacer el techo; la segunda no está contemplada en el presupuesto 2010, por lo que se están generando una serie de reuniones con Lombardi para plantearle esta cuestión”, expresó el director del lugar Rubén González, que además admitió que quienes sostienen estos espacios son los funcionarios de turno de cada gestión. “Vi pasar de todo, a algunos les interesa más, a otros menos, pero la mayoría no nos trató bien y esto es porque no somos vidrieras, porque no estamos en la calle Corrientes, hay que hacer un mayor esfuerzo para ascender”.

Incluso los que ya “llegaron” tienen problemas con esta gestión. Por ejemplo, las murgas porteñas, que reciben anualmente un subsidio por parte del Estado y son consideradas por el Gobierno de La Ciudad como Patrimonio Histórico desde 1997, debieron autofinanciarse porque el subsidio estatal nunca les llegó.

Queda en evidencia lo que significa la cultura para el Gobierno porteño. Mientras cada vez ocupan más lugar los shows de alto impacto y se excluye a los pequeños centros artísticos, que no cuentan con el lugar o los recursos necesarios para sustentarse, lo que establece una estrategia que apunta al marketing internacional y que convierte al espectador en mero consumidor y no participe de la cultura.







1 comentario:

  1. Es verdad, a veces al arte no se le da el espacio que merece ya que lamentablemente en la argentina hay muchas otras áreas por ahí denominadas como "más urgentes" que deben ser tratadas antes y el dinero que se recauda de impuestos y demás, debe ser destinado primero ahí. Pero la pregunta es: ¿por qué hay que elegir? Por qué el dinero no puede alcanzar para las áreas "urgentes" y para las no tan urgentes como el arte pero también importantes? ¿No se supone que el dinero alcanza para todo? A mi me parece que puede ser que se lo estén llevando. Bueno, yo puedo decir todo esto porque el año pasado estuve en Arentina rentando un Apartamentos en buenos aires y pude ver todo esto.
    La pasé muy bien igualmente.
    Saludos
    Lore

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